TREINTA DOSIS DE DESAMOR
I
Al voltear la esquina
cuando la lluvia menuda
golpea mi rostro en las tardes
por entre las espinas de las rosas de los
antejardines
cuando camino casi contando las baldosas,
cuando el semáforo me sorprende
en un misterioso éxtasis,
cuando mi cuerpo se acomoda en mi viejo abrigo:
la tristeza me acecha,
implacable, persistente
como fiera al acecho.
II
Siento caer la hoja del árbol
en una danza de exóticos pases,
hay magia allí del viento,
mientras la tarde se despide
sin siquiera un lamento
por la bondad del sol,
la tierra se conmueve….
como mi corazón ante el desdén
III
Con su profundidad de mar
me llama el abismo
maldigo no tener alas para sortear el viento,
envidio la cometa que sin su atadura
no contemplara la fuerza de la caída,
es necesario subir para caer
como para regresar es necesario partir,
no regresaría,
el desamor me jala y me conmueve.
IV
Oculta en la distancia
la caricia espera compungida,
mis manos vacías de tus senos instantáneos
están detenidas en el tiempo,
mis dedos olvidaron el perfil de tu rostro
y el calor de tus tímidos labios,
oculta en la distancia
la ternura palpita indecible en el vacío,
mi soledad cargada de seis lunas
se nutre de la noche oscura,
floto en el espacio como un planeta.
V
El teléfono aun tiembla
en el recuerdo
y mi oído indeleble al primer
“te quiero”
se niega a soportar la inevitable nostalgia
de tu partida…..
VI
Si el tiempo se detuviera
no habría espacio para el recuerdo
y tú seguirías existiendo en mí
a pesar de tu ausencia
VII
Si con desandar el camino
el amor se desandara
caminaría en contravía a las manecillas del reloj
hasta encontrar el punto exacto
en que no te he conocido.
VIII
El tiempo nublado ha ganado
el tinte de la melancolía,
la flor marchita que escapó del árbol
no entiende la intención del viento,
el suelo cubierto de amarillos
añora, como yo,
el calor de la sabia.
IX
Si tuvieras acceso
a mis poemas secretos
tal vez te ahorrarías el tiempo al preguntar
como me siento
después de tu último beso.
X
Qué hado maligno
interceptó los astros
y movió de lugar tu corazón,
que ya mi pecho no siente palpitar
como un pájaro preso?
XI
Pena en la pena y pena en la batalla
la risa con la risa en la alegría
el cuerpo con el cuerpo entre las sábanas
el labio con el labio frente al beso
la ausencia con la ausencia por la huída
la herida con la herida en el dolor
¡del desamor voy preso!
XII
Huyo de mí
de mi corazón de mi premura
de mi cuerpo me salgo
para verme salpicado de lunas
hago una elipse
y en el éter difuso esfumo la nostalgia
luego regreso
a la abyección de hallarte
pero mi corazón me traiciona
aun palpita por ti en la lejanía.
XIII
Llegaste como un sueño
te convertiste en beso
hoy herida es de mi alma en el recuerdo.
Como un huracán
tu cuerpo erosionó la calma de mi contemplación
mi corazón aun palpita
sobreviviente entre los escombros de tu ausencia.
XIV
La rosa llora gotas de rocío
en la alborada de esta ausencia
creo ver tus labios de fruto abierto
sobre el beso de tu despedida interminable,
eterno, tembloroso,
como este amanecer de pájaros inquietos.
XV
Si la boca por ser boca
siempre fuera palabra de ternura
y si el labio por ser labio dulce beso fuera
la palabra en tu boca
hubiera sido música del alma
y tu labio néctar hubiera sido de flor loca.
XVI
Cesa la lluvia y se arrastra
la tarde
ya no asocio la tierra agradecida
con la frescura de tu beso
te he superado
justo cuando ingresa la espléndida noche.
XVII
Silencio
Ausencia
Como la flor que se deshace
del vulnerable pétalo,
ya no se escucha el susurro
de la sangre en las venas,
ni el calor en la piel.
Se ha detenido el corazón del árbol
La sabia ya no entona canciones
subterráneas.
Ausencia.
Silencio detenido, interminable.
Gran congoja.
XVIII
La ciudad respira su olor de cemento,
tal cual árbol eleva su geotrópico verdor
buscando el aire limpio,
se que estas allí, distante, inalcanzable,
como ave que planea los intersticios
de mi vida interior.
Como el árbol me cuesta respirar
de saber que has perecido en el orgullo
de no decirme que me extrañas,
o de apartarme con la lucidez
de la eficacia,
del desdén, el hastío,
la resistencia de mi presencia defectuosa,
casi humana.
De nuevo soy como el árbol en la ciudad:
Un iniciado en el olvido.
XIX
Brotó la flor primera,
matutina,
mi mirada quebró el color de sus pétalos,
dos gotas transparente caen irremediables
allí, justo en el borde de sus contornos
y se beben la luz como el cristal,
solo que tú no estas en el aroma:
no es el rocío
son dos lágrimas.
XX
Algo hay en la noche que clama,
que arrastra silencios como cadenas,
que conlleva susurros de interminable
misterio,
es un río subterráneo,
un crepitar de insectos, una ausencia,
una tristeza, un llanto,
un desamor en curso,
un espacio vacío que antes estuvo pleno,
un vaso con una gota contenida dentro,
una usencia de luz un cruel desvelo.
XXI
Lo que la vida abandona no se revive,
Imposible reanimar lo que ha iniciado
caminos de olvido,
no se obliga a sentir al corazón
la razón es inútil.
Tal es mi desdicha:
aun vivo para amarte,
creo en ti,
y como un fantasma me aferro
a lo que has abandonado,
como el idiota,
que cree encontrar en la hoja del árbol
flotando en el mar,
su salvación de la implacable tormenta.
XXII
En dosis milimétricas,
con cada respiro de mis soledades,
con cada huella de mis lentos pasos,
con cada ausencia de tus manos de niña,
con cada frase injusta de tus labios,
va muriendo invisible,
imperceptible y lejano,
el eros, el amor y el deseo.
XXIII
Me atormenta tu cuerpo
que huelo cada noche y que no tengo:
lago inmenso de horillas abismales,
prefiero ahogarme allí en tu humedad
de tierra.
Mis pies se niegan ciegamente a abandonar
tus contornos,
por miedo a la soledad de la selva circundante,
al litoral extraño y misterioso
de tus senos recientes,
al vacío del cielo de donde provienen
tus aguas comprimidas.
Fuiste ayer mil arroyos,
hoy lago inmenso,
no hay nave que te curse
la mía naufragó en su centro.
XXIV
Habito un tiempo en el vacío,
como la vida en el sepulcro,
mi cuerpo se ha escapado,
solo floto y levito en la soledad del tumulto,
desde que tú, ansiosa,
elegiste la eficacia del menester.
Tomé desmedidamente tus sueños iniciales
porque también eran los míos,
ahora, ya que tu vida no da cuenta de mí,
me elevo sutilmente para caer
en lo insondable.
XXV
Silencio,
una tortura que desgarra
una pregunta sin respuesta
un camino elegido que confirma,
una sonrisa cruel en la noche sempiterna,
un grito sin sonido para el alma,
un pretexto para volar los cuatro puntos
cardinales,
un tiempo vertical
un canto mudo,
una implosión del cuerpo, una catarsis,
una decisión sabia, un puñal sin herida,
un fuego que consume y que no quema.
XXVI
Lo que es existe y si existe, ocupa lugar.
Huyó el amor, dejó un lugar,
A dónde fue, a otro lugar?
Pues ya no existe allí.
En que lugar estás, amor, si ya no estas aquí?
Si supiera dónde estas, iría por tí, mi amor,
Y existirías de nuevo aquí.
XXVII
Huyó el amor, quedó la pena,
La amada tan buena dejó sus manos
de reciente verdor,
dejó su voz, su aire infantil, su desamor.
Ella se siente bien,
volvió a soñar con otra luz con otro sol,
hoy le salieron alas de albatros fiel
ya no es gorrión que en mis manos tembló.
Huyó el amor,
la amada presa en él se liberó,
yo sigo allí cautivo en el dolor.
XXVIII
Cuatro manos palparon la piel propia
y la extraña,
sinfonía a cuatro oídos rompieron los silencios
maltrechos,
dos miradas construyeron instantes
de mudas sensaciones,
sincronía de sabores misteriosos,
de eternos fluidos quedan en la garganta,
olor a lirios derramados, a exquisito menú,
olor a pólvora,
ronda la habitación:
aquí estuvo el amor con sus cinco sentidos,
pasó el amor….
Furtivamente.
XXIX
Los relojes se han detenido
para repasar los instantes,
elevarse es lo mismo que caer al vacío.
Lo vivido cuando tus brazos fueron abrazo
y tus manos fueron caricia,
y tu mirada fue pregunta,
y tus senos latir sutil dentro del pecho,
y tus pasos huella detenida en el tiempo,
y tus besos fuerza contenida en el cuerpo,
y tus palabras sorpresas de pandora,
me ayuda a soportar la condición etérea
de seguir anhelando tu presencia.
Repasar los instantes me conmueve
y sé que aún existo porque siento
que estoy muerto.
XXX
He escuchado nuevamente tu voz,
en el teléfono,
y nuevamente,
ha llenado el anhelo suspendido.
El horizonte es luz aunque este en sombras
y las sombras son luz anque aunque
no brille el sol.
Tu voz me alivia y sana
unque no sea el susurro de tu sueño
en mi oreja.