lunes, 6 de octubre de 2014

EL BARRIL






EL BARRIL

 

 

Pronto la noticia se regó como pólvora. La presencia de un extraño baúl flotando río abajo que atracó en el puerto por su propia cuenta llenó la atención de la población.

Alguien que lo observó venir en la distancia, un niño, por demás, alertó a los parroquianos que tomaban fresco debajo de los aleros:

 

Oigan vean lo que viene flotando por el río, parece un gran maleta de viaje!

 

Uno de los hombres se acercó curioso buscando un ángulo de mejor visión.

 

Chino, prepare la canoa, vamos a interceptarlo!

 No hay necesidad, dijo el otro, se está acercando a la orilla.

Pero la corriente fuerte va por el centro dijo un tercero de los ya diez o doce que se acercaron anhelantes.

Yo fui el que lo ví primero gritaba el muchacho del primer aviso, de unos doce años de edad, y se trepó encima de la canoa sin reparar en la propiedad. En unos instantes habían tres adultos y el niño intentando remar hacia el centro del río. El artefacto aún no plenamente identificable en la distancia se bamboleaba con la corriente. Su color azul marino reflectaba el sol de la tarde y haciendo piruetas de malabar amenazaba con internarse en el centro del ancho río. Sin embargo después de danzar de arriba hacia abajo desapareciendo por instantes debajo del agua ante los vítores de los playeros la corriente terminó por sacarlo a flote total hacia la horilla. Los remeros que calcularon mal la intersección les tocó cambiar momentáneamente de curso, pero ya el objeto buscaba plácidamente la horilla a treinta  metros abajo del muelle. Se atascó debajo de las ramas de un árbol que acariciaba la superficie del agua y llegaron hábilmente allí tres o cuatro que se dispusieron a rescatarlo. Finalmente llegó por fin la canoa y facilitó la operación. Para aquel momento todo el coro de vecinos gritaba: Es un Barril! Es un barril!. No fue fácil empujarlo a la horilla y sacarlo del agua, pesaba como plomo.

 

Ya en la arena de la playa el corro que se formó en torno al barril de madera pintado de laca azul, se aumentó considerablemente. Mujeres, niños ancianos, jóvenes y hasta un policía que se encontraba fuera de servicio quiso intervenir.

 

Miremos a ver que contiene dijo un pescador musculado que intentó sin lograrlo mover el barril.

 

Un momento,  dijo el policía, de esto me encargo yo, pueden ser armas para la guerrilla!

 

Y si nó, dijo otro parroquiano, que tal que contenga dinero! Podemos repartirnos el contenido y aquí no pasó nada!. Todos se miraron codiciosos y el policía vaciló en mantener su autoridad. En fin de cuentas ni uniforme tenía para imponerla. Pero eso sí amenazó con dar cuenta a la comandancia. De entre la multitud alguien que estuvo callado salió observó el barril, con unos golpes calculados a distinta altura y colocando el oído diagnosticó:

 

Hay que tener mucho cuidado, no han leído últimamente los periódicos ? Se anunció que  un barco sin matrícula arrojó en las costas de  la Guajira un cargamento de deshechos nucleares, y precisamente en barriles como este, así que es mejor alejarse de aquí y dejarle esta investigación a las autoridades. Su autoridad de Agrónomo de la UMATA, hizo que todos se miraran nuevamente entre sí, y el instinto de conservación pudo más que la ambición y el policía se apresuró a poner en conocimiento a las autoridades de lo sucedido.

 

Apocas horas de lo acaecido y de forma espontánea se suscitó el cabildo abierto en el teatro municipal. Curiosos,  intrigados, científicos, autoridades y profesores acudieron a granel, como las autoridades no se hacían presentes decidieron elegir una mesa moderadora y comenzaron a recoger puntos de vista.

 

Pido la palabra! Como lo dijo el agrónomo en el atracadero, si el barril resulta ser uno de esos deshechos nucleares de amplia capacidad contaminante, lesiva no solo para la vida sino para las fuentes hídricas y la tierra misma, es necesario que se coloque el barril en una balsa anclada en la mitad del río mientras se solicita una investigación técnica, que nos permita estar seguros.

 

En ese caso, dijo otro, es más fácil dejar que el barril siga río abajo y así evitar que algo malo nos ocurra a los de este poblado. Es una forma práctica de deshacernos del problema.

 

Yo opino, que es un deber de las autoridades garantizar la seguridad de los ciudadanos, por lo tanto, debemos es unirnos para reclamar nuestro derecho y que ellos asuman la responsabilidad por lo que pueda suceder. Yo por mi parte voy a viajar al pueblo vecino con mi familia para protegerme. El que así hablaba era uno de los adinerados de la región.

 

Un momento, ni lo uno ni lo otro. Todos tenemos responsabilidad sobre lo que pueda ocurrir, y si las autoridades tienen deberes que cumplir y nosotros derechos que reclamar, lo que debe ser importante es la solidaridad, debemos pensar que si pudiendo arreglar el problema aquí no vamos a delegárselo al pueblo vecino para salir del paso. Así que, obremos con razón, esperemos que las autoridades se hagan presentes y nos comuniquen su determinación para apoyarlos.

 

Yo por mi parte, argumentó un tercero, estoy dispuesto a colaborar, y si ustedes con una cuota de participación me reúnen un dinero, yo que soy el dueño del único bote de motor que posee el pueblo, puedo llevarme ese barril muy lejos de aquí. Eso sí tiene que ser una buena suma ya que yo estoy corriendo un riesgo evidente.

 

Sonaron abucheos en la sala y gritos de agalludo! Oportunista!

 

En un rincón del salón, un grupo conversaba bajo y uno de ellos proponía:

 

Que derechos ni que deber eso no nos importa a nosotros, igual mañana tenemos que trabajar y sí estamos perdiendo el tiempo, mejor vamonos,  además nadie nos obliga a estar aquí, tanta alharaca por un pinche de barril que a lo mejor lo cogen las autoridades corruptas y se reparten lo que tiene dentro y le dicen al pueblo que estabas vacío. Vámonos a tomarnos una cervecita. Dicho esto sigilosamente abandonaron el salón.

 

En esto estaban cuando hizo su aparición el alcalde con una comitiva de funcionarios del municipio. Subieron al estrado y ante el silencio del público reunido, el alcalde habló, informando que el barril se tenía aislado en un lugar seguro y que se había solicitado un grupo de técnicos de diversos organismos para que determinaran su contenido para tomar una determinación de la cual sería informado convenientemente el cabildo.

 

 

La información sobre el lugar a donde había sido trasladado el barril permaneció oculta y no dejaron de tejerse en el imaginario colectivo múltiples hipótesis que bien pronto se multiplicaron por la espera. Pasaron alrededor de tres meses y una delegación del cabildo solicitó en entrevista personal una respuesta del alcalde. Entonces fue cuando el alcalde informo que justamente ese fin de semana se haría presente la comisión de investigación. Todo el pueblo se enteró del acontecimiento y ese sábado una multitud impacienta distribuida en bares, fresqueaderos,  cantinas, y cafeterías esperaban al llegada de la comisión. A las once de la mañana un helicóptero de la fuerza aérea hizo presencia en los cielos y haciendo un círculo aterrizó en la cancha de fútbol del colegio.

 

Se bajaron dos militares de alta graduación, un ministro de estado, directores de organismos de seguridad, un cuerpo científico, escoltas y ayudantes y de inmediato se dirigieron en carros militares previamente previsto hacia las cuevas del murciélago donde había sido colocado el barril. La comitiva gubernamental esperó a prudente distancia, mientras el grupo técnico examinó durante casi dos horas el artefacto. Se le impidió de hecho a la población acercarse al lugar.

 

Una hora más tarde tanto  la comitiva del gobierno como los investigadores hicieron arrivo al parque principal y la gente se arremolinó alrededor del balcón de la Casa Consistorial. De un camión militar se bajó el barril y se colocó en el atrio de la iglesia después de cinco discursos en los que se hincapié en la preocupación del  gobierno y del Estado por el bienestar de sus ciudadanos, el mismo ministro a voz en cuello reveló el contenido del barril:

 

....... y de esta manera, querido habitantes, hemos encontrado que el barril, solo contenía

vino francés de la cosecha de 1922 y que ante tan caro y apetitoso licor, el barril será repartido entre todos ustedes.
 
 
 

RELATOS DE MIRAFLORES


RELATOS DE MIRAFLORES

 

I

 

GREGORIO

 

“Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan”, vociferaba a buen volumen la radio de 100 canales colocada entre cueros pegantes y tachuelas de la zapatería de Gregorio. Antes que zapatero, “Don Gregorio”, como tocaba llamarle para no recibir el insulto, era un artesano juicioso, rescataba unos zapatos de la nada y los dejaba como nuevos. Ese radio se lo habían traído de regalo los amigos de la “Brigada de la Zafra” y tenía otra particularidad: era el único radio que con un artificio de antena cogía a la perfección “Radio Habana, Cuba”. Don Gregorio, había subido al techo de la casa de Severo, donde tenía el local, una construcción semicolonial de dos pisos, y  no sin antes haber consultado sobre radioaficción con su amigo Ernesto, instaló una antena en una guadua de cinco metros para garantizar la fidelidad de la emisora. El programa de Historia de la Revolución Cubana comenzaba siempre con las hermosas notas de La Internacional.

 

Cuando Don Gregorio escuchaba los primeros tonos se unía al himno acomodándose a su voz de tenor. Las amas de casa vecinas se alertaban diciendo: “son las diez, hora de poner el almuerzo”, ya acostumbradas a la rutina disciplinada del fan de Fidel Castro. Era un hombre solo y su único placer desmedido era la música, tocaba bandola, tiple y sobre todo flauta, su preferida y motivo de sacralidad. No permitía críticas mordaces contra dicho instrumento, asi que cuando Isidro su consuetudinario vecino de tintos le recordó una vez diciendo:

-        Gregorio y que pasó con la Flaúta –recalcándole a tono de mofa el acento en la U-

-        Flaúta será su madre, gran hijo de puta – le contesto Gregorio- , y agregó- y me perdona Dr si me salió en verso pero es que también yo soy poeta del universo.

 

De todas formas abogado y zapatero terminaron tomando tinto en medio de risas. Como quien dice “abogado a tus zapatos”. El lenguaje descarnado de Gregorio era ya conocido como institución social. Entonando La Internacional martillaba con precisión las tachuelas en la suela cuando no sobre sus curtidos dedos y entonces en vez de exclamar airado otra grosería manifestaba: “¡por las mil mozas de cristo chulavita!”, con la posibilidad de tragarse las tachuelas que tenía entre su dos gruesos labios.

 

No se sabe por qué Gregorio no tuvo mujer si una de sus amistades más entrañables era el odontólogo, también de la brigada de la zafra, que se preció de ser el Anacleto Morones del pueblo, como en el cuento de Juan Rulfo, que tuvo olfato para el erotismo y no escapó de sus sábanas clandestinas lo más deseado por muchos incluida su hermosa esposa Argentina, pero Gregorio siempre pensó como Vargas Vila “mi padre me engendró por un placer y mi madre me parió por un deber”, como decía. Pero vivió rodeado de hogares estables como el de severo y sus guitarras.

 

Entre él y Severo existía una conexión entrañable. Severo era fabricante de guitarras de las mejores, mejor que las chiquinquireñas, decía, y Severo daba la última palabra al rasgar las seis cuerdas buscando un mi mayor: “esta no sirvió, repítala, o véndasela a alguien con oído de artillero”. Esa unión provenía de las condiciones materiales de vida de los dos: ambos eran artesanos y tenían un control escencial, casi filosófico sobre la totalidad del proceso de producción. Suena a Marxismo, pero es así, actuaban como pensaban, en trabajo no alienado.

Gregorio murió en honor de santidad a pesar de todo, como se merece morir a un ateo, en medio de una religión, la católica,  en un ancianato, cuidado por una comunidad de monjas dominicas como parodiando aquel tiempo en que le gritó al párroco cuando le llevó a restaurar los zapatos “jamás le arreglaría a un clérigo sus pecuecas porque están contaminadas de malos pasos”. Eso le preparó el paraíso terrenal. Dicen que cuando murió rezaba en voz baja, en el mismo tono del padrenuestro, repasando las pepas de una camándula, una extraña oración en la que discutía con el papa apartes de la encíclica “rerun novarum”

 

martes, 13 de mayo de 2014

" TREINTA DOSIS DE DESAMOR"


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TREINTA DOSIS DE DESAMOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

Al voltear la esquina

cuando la lluvia menuda

golpea mi rostro en las tardes

por entre las espinas de las rosas de los antejardines

cuando camino casi contando las baldosas,

cuando el semáforo me sorprende

en un misterioso éxtasis,

cuando mi cuerpo se acomoda en mi viejo abrigo:

la tristeza me acecha,

implacable, persistente

como fiera al acecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Siento caer la hoja del árbol

en una danza de exóticos pases,

hay magia allí del viento,

mientras la tarde se despide

sin siquiera un lamento

por la bondad del sol,

la tierra se conmueve….

como mi corazón ante el desdén

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

Con su profundidad de mar

me llama el abismo

maldigo no tener alas para sortear el viento,

envidio la cometa que sin su atadura

no contemplara la fuerza de la caída,

es necesario subir para caer

como para regresar es necesario partir,

no regresaría,

el desamor me jala y me conmueve.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

Oculta en la distancia

la caricia espera compungida,

mis manos vacías de tus senos instantáneos

están detenidas en el tiempo,

mis dedos olvidaron el perfil de tu rostro

y el calor de tus tímidos labios,

oculta en la distancia

la ternura palpita indecible en el vacío,

mi soledad cargada de seis lunas

se nutre de la noche oscura,

floto en el espacio como un planeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

El teléfono aun tiembla

en el recuerdo

y mi oído indeleble al primer

“te quiero”

se niega a soportar la inevitable nostalgia

de tu partida…..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

Si el tiempo se detuviera

no habría espacio para el recuerdo

y tú seguirías existiendo en mí

a pesar de tu ausencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

Si con desandar el camino

el amor se desandara

caminaría en contravía a las manecillas del reloj

hasta encontrar el punto exacto

en que no te he conocido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

El tiempo nublado ha ganado

el tinte de la melancolía,

la flor marchita que escapó del árbol

no entiende la intención del viento,

el suelo cubierto de amarillos

añora, como yo,

el calor de la sabia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IX

 

Si tuvieras acceso

a mis poemas secretos

tal vez te ahorrarías el tiempo al preguntar

como me siento

después de tu último beso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

Qué hado maligno

interceptó los astros

y movió de lugar tu corazón,

que ya mi pecho no siente palpitar

como un pájaro preso?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

Pena en la pena y pena en la batalla

la risa con la risa en la alegría

el cuerpo con el cuerpo entre las sábanas

el labio con el labio frente al beso

la ausencia con la ausencia por la huída

la herida con la herida en el dolor

¡del desamor voy preso!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XII

 

Huyo de mí

de mi corazón de mi premura

de mi cuerpo me salgo

para verme salpicado de lunas

hago una elipse

y en el éter difuso esfumo la nostalgia

luego regreso  a la abyección de hallarte

pero mi corazón me traiciona

aun palpita por ti en la lejanía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

Llegaste como un sueño

te convertiste en beso

hoy herida es de mi alma en el recuerdo.

Como un huracán

tu cuerpo erosionó la calma de mi contemplación

mi corazón aun palpita

sobreviviente entre los escombros de tu ausencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIV

 

La rosa llora gotas de rocío

en la alborada de esta ausencia

creo ver tus labios de fruto abierto

sobre el beso de tu despedida interminable,

eterno, tembloroso,

como este amanecer de pájaros inquietos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XV

 

Si la boca por ser boca

siempre fuera palabra de ternura

y si el labio por ser labio dulce beso fuera

la palabra en tu boca

hubiera sido música del alma

y tu labio néctar hubiera sido de flor loca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVI

 

Cesa la lluvia y se arrastra

la tarde

ya no asocio la tierra agradecida

con la frescura de tu beso

te he superado

justo cuando ingresa la espléndida noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVII

 

Silencio

Ausencia

Como la flor que se deshace

del vulnerable pétalo,

ya no se escucha el susurro

de la sangre en las venas,

ni el calor en la piel.

Se ha detenido el corazón del árbol

La sabia ya no entona canciones

subterráneas.

Ausencia.

Silencio detenido, interminable.

Gran congoja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVIII

 

La ciudad respira su olor de cemento,

tal cual árbol eleva su geotrópico verdor

buscando el aire limpio,

se que estas allí, distante, inalcanzable,

como ave que planea los intersticios

de mi vida interior.

Como el árbol me cuesta respirar

de saber que has perecido en el orgullo

de no decirme que me extrañas,

o de apartarme con la lucidez

de la eficacia,

del desdén, el hastío,

la resistencia de mi presencia defectuosa,

casi humana.

De nuevo soy como el árbol en la ciudad:

Un iniciado en el olvido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIX

 

Brotó la flor primera,

matutina,

mi mirada quebró el color de sus pétalos,

dos gotas transparente caen irremediables

allí, justo en el borde de sus contornos

y se beben la luz como el cristal,

solo que tú no estas en el aroma:

no es el rocío

son dos lágrimas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XX

 

Algo hay en la noche que clama,

que arrastra silencios como cadenas,

que conlleva susurros de interminable

misterio,

es un río subterráneo,

un crepitar de insectos, una ausencia,

una tristeza, un llanto,

un desamor en curso,

un espacio vacío que antes estuvo pleno,

un vaso con una gota contenida dentro,

una usencia de luz un cruel desvelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXI

 

Lo que la vida abandona no se revive,

Imposible reanimar lo que ha iniciado

caminos de olvido,

no se obliga a sentir al corazón

la razón es inútil.

Tal es mi desdicha:

aun vivo para amarte,

creo en ti,

y como un fantasma me aferro

a lo que has abandonado,

como el idiota,

que cree encontrar en la hoja del árbol

flotando en el mar,

su salvación de la implacable tormenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXII

 

En dosis milimétricas,

con cada respiro de mis soledades,

con cada huella de mis lentos pasos,

con cada ausencia de tus manos de niña,

 

con cada frase injusta de tus labios,

va muriendo invisible,

imperceptible y lejano,

el eros, el amor y el deseo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIII

 

Me atormenta tu cuerpo

que huelo cada noche y que no tengo:

lago inmenso de horillas abismales,

prefiero ahogarme allí en tu humedad

de tierra.

Mis pies se niegan ciegamente a abandonar

tus contornos,

por miedo a la soledad de la selva circundante,

al litoral extraño y misterioso

de tus senos recientes,

al vacío del cielo de donde provienen

tus aguas comprimidas.

Fuiste ayer mil arroyos,

hoy lago inmenso,

no hay nave que te curse

la mía naufragó en su centro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIV

 

Habito un tiempo en el vacío,

como la vida en el sepulcro,

mi cuerpo se ha escapado,

solo floto y levito en la soledad del tumulto,

desde que tú, ansiosa,

elegiste la eficacia del menester.

Tomé desmedidamente tus sueños iniciales

porque también eran los míos,

ahora, ya que tu vida no da cuenta de mí,

me elevo sutilmente para caer

en lo insondable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXV

 

Silencio,

una tortura que desgarra

una pregunta sin respuesta

un camino elegido que confirma,

una sonrisa cruel en la noche sempiterna,

un grito sin sonido para el alma,

un pretexto para volar los cuatro puntos

cardinales,

un tiempo vertical

un canto mudo,

una implosión del cuerpo, una catarsis,

una decisión sabia, un puñal sin herida,

un fuego que consume y que no quema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVI

 

Lo que es existe y si existe, ocupa lugar.

Huyó el amor, dejó un lugar,

A dónde fue, a otro lugar?

Pues ya no existe allí.

En que lugar estás, amor, si ya no estas aquí?

Si supiera dónde estas, iría por tí, mi amor,

Y existirías de nuevo aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVII

 

Huyó el amor, quedó la pena,

La amada tan buena dejó sus manos

de reciente verdor,

dejó su voz, su aire infantil, su desamor.

Ella se siente bien,

volvió a soñar con otra luz con otro sol,

hoy le salieron alas de albatros fiel

ya no es gorrión que en mis manos tembló.

Huyó el amor,

la amada presa en él se liberó,

yo sigo allí cautivo en el dolor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVIII

 

Cuatro manos palparon la piel propia

y la extraña,

sinfonía a cuatro oídos rompieron los silencios

maltrechos,

dos miradas construyeron instantes

de mudas sensaciones,

sincronía de sabores misteriosos,

de eternos fluidos quedan en la garganta,

olor a lirios derramados, a exquisito menú,

olor a pólvora,

ronda la habitación:

aquí estuvo el amor con sus cinco sentidos,

pasó el amor….

Furtivamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIX

 

Los relojes se han detenido

para repasar los instantes,

elevarse es lo mismo que caer al vacío.

Lo vivido cuando tus brazos fueron abrazo

y tus manos fueron caricia,

y tu mirada fue pregunta,

y tus senos latir sutil dentro del pecho,

y tus pasos huella detenida en el tiempo,

y tus besos fuerza contenida en el cuerpo,

y tus palabras sorpresas de pandora,

me ayuda a soportar la condición etérea

de seguir anhelando tu presencia.

Repasar los instantes me conmueve

y sé que aún existo porque siento

que estoy muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXX

 

He escuchado nuevamente tu voz,

en el teléfono,

y nuevamente,

ha llenado el anhelo suspendido.

El horizonte es luz aunque este en sombras

y las sombras son luz anque aunque

no brille el sol.

Tu voz me alivia y sana

unque no sea el susurro de tu sueño

en mi oreja.