martes, 13 de mayo de 2014

" TREINTA DOSIS DE DESAMOR"


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TREINTA DOSIS DE DESAMOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I

 

Al voltear la esquina

cuando la lluvia menuda

golpea mi rostro en las tardes

por entre las espinas de las rosas de los antejardines

cuando camino casi contando las baldosas,

cuando el semáforo me sorprende

en un misterioso éxtasis,

cuando mi cuerpo se acomoda en mi viejo abrigo:

la tristeza me acecha,

implacable, persistente

como fiera al acecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Siento caer la hoja del árbol

en una danza de exóticos pases,

hay magia allí del viento,

mientras la tarde se despide

sin siquiera un lamento

por la bondad del sol,

la tierra se conmueve….

como mi corazón ante el desdén

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

Con su profundidad de mar

me llama el abismo

maldigo no tener alas para sortear el viento,

envidio la cometa que sin su atadura

no contemplara la fuerza de la caída,

es necesario subir para caer

como para regresar es necesario partir,

no regresaría,

el desamor me jala y me conmueve.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

Oculta en la distancia

la caricia espera compungida,

mis manos vacías de tus senos instantáneos

están detenidas en el tiempo,

mis dedos olvidaron el perfil de tu rostro

y el calor de tus tímidos labios,

oculta en la distancia

la ternura palpita indecible en el vacío,

mi soledad cargada de seis lunas

se nutre de la noche oscura,

floto en el espacio como un planeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

El teléfono aun tiembla

en el recuerdo

y mi oído indeleble al primer

“te quiero”

se niega a soportar la inevitable nostalgia

de tu partida…..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

Si el tiempo se detuviera

no habría espacio para el recuerdo

y tú seguirías existiendo en mí

a pesar de tu ausencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

Si con desandar el camino

el amor se desandara

caminaría en contravía a las manecillas del reloj

hasta encontrar el punto exacto

en que no te he conocido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

El tiempo nublado ha ganado

el tinte de la melancolía,

la flor marchita que escapó del árbol

no entiende la intención del viento,

el suelo cubierto de amarillos

añora, como yo,

el calor de la sabia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IX

 

Si tuvieras acceso

a mis poemas secretos

tal vez te ahorrarías el tiempo al preguntar

como me siento

después de tu último beso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

Qué hado maligno

interceptó los astros

y movió de lugar tu corazón,

que ya mi pecho no siente palpitar

como un pájaro preso?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

Pena en la pena y pena en la batalla

la risa con la risa en la alegría

el cuerpo con el cuerpo entre las sábanas

el labio con el labio frente al beso

la ausencia con la ausencia por la huída

la herida con la herida en el dolor

¡del desamor voy preso!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XII

 

Huyo de mí

de mi corazón de mi premura

de mi cuerpo me salgo

para verme salpicado de lunas

hago una elipse

y en el éter difuso esfumo la nostalgia

luego regreso  a la abyección de hallarte

pero mi corazón me traiciona

aun palpita por ti en la lejanía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

Llegaste como un sueño

te convertiste en beso

hoy herida es de mi alma en el recuerdo.

Como un huracán

tu cuerpo erosionó la calma de mi contemplación

mi corazón aun palpita

sobreviviente entre los escombros de tu ausencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIV

 

La rosa llora gotas de rocío

en la alborada de esta ausencia

creo ver tus labios de fruto abierto

sobre el beso de tu despedida interminable,

eterno, tembloroso,

como este amanecer de pájaros inquietos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XV

 

Si la boca por ser boca

siempre fuera palabra de ternura

y si el labio por ser labio dulce beso fuera

la palabra en tu boca

hubiera sido música del alma

y tu labio néctar hubiera sido de flor loca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVI

 

Cesa la lluvia y se arrastra

la tarde

ya no asocio la tierra agradecida

con la frescura de tu beso

te he superado

justo cuando ingresa la espléndida noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVII

 

Silencio

Ausencia

Como la flor que se deshace

del vulnerable pétalo,

ya no se escucha el susurro

de la sangre en las venas,

ni el calor en la piel.

Se ha detenido el corazón del árbol

La sabia ya no entona canciones

subterráneas.

Ausencia.

Silencio detenido, interminable.

Gran congoja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVIII

 

La ciudad respira su olor de cemento,

tal cual árbol eleva su geotrópico verdor

buscando el aire limpio,

se que estas allí, distante, inalcanzable,

como ave que planea los intersticios

de mi vida interior.

Como el árbol me cuesta respirar

de saber que has perecido en el orgullo

de no decirme que me extrañas,

o de apartarme con la lucidez

de la eficacia,

del desdén, el hastío,

la resistencia de mi presencia defectuosa,

casi humana.

De nuevo soy como el árbol en la ciudad:

Un iniciado en el olvido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIX

 

Brotó la flor primera,

matutina,

mi mirada quebró el color de sus pétalos,

dos gotas transparente caen irremediables

allí, justo en el borde de sus contornos

y se beben la luz como el cristal,

solo que tú no estas en el aroma:

no es el rocío

son dos lágrimas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XX

 

Algo hay en la noche que clama,

que arrastra silencios como cadenas,

que conlleva susurros de interminable

misterio,

es un río subterráneo,

un crepitar de insectos, una ausencia,

una tristeza, un llanto,

un desamor en curso,

un espacio vacío que antes estuvo pleno,

un vaso con una gota contenida dentro,

una usencia de luz un cruel desvelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXI

 

Lo que la vida abandona no se revive,

Imposible reanimar lo que ha iniciado

caminos de olvido,

no se obliga a sentir al corazón

la razón es inútil.

Tal es mi desdicha:

aun vivo para amarte,

creo en ti,

y como un fantasma me aferro

a lo que has abandonado,

como el idiota,

que cree encontrar en la hoja del árbol

flotando en el mar,

su salvación de la implacable tormenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXII

 

En dosis milimétricas,

con cada respiro de mis soledades,

con cada huella de mis lentos pasos,

con cada ausencia de tus manos de niña,

 

con cada frase injusta de tus labios,

va muriendo invisible,

imperceptible y lejano,

el eros, el amor y el deseo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIII

 

Me atormenta tu cuerpo

que huelo cada noche y que no tengo:

lago inmenso de horillas abismales,

prefiero ahogarme allí en tu humedad

de tierra.

Mis pies se niegan ciegamente a abandonar

tus contornos,

por miedo a la soledad de la selva circundante,

al litoral extraño y misterioso

de tus senos recientes,

al vacío del cielo de donde provienen

tus aguas comprimidas.

Fuiste ayer mil arroyos,

hoy lago inmenso,

no hay nave que te curse

la mía naufragó en su centro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIV

 

Habito un tiempo en el vacío,

como la vida en el sepulcro,

mi cuerpo se ha escapado,

solo floto y levito en la soledad del tumulto,

desde que tú, ansiosa,

elegiste la eficacia del menester.

Tomé desmedidamente tus sueños iniciales

porque también eran los míos,

ahora, ya que tu vida no da cuenta de mí,

me elevo sutilmente para caer

en lo insondable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXV

 

Silencio,

una tortura que desgarra

una pregunta sin respuesta

un camino elegido que confirma,

una sonrisa cruel en la noche sempiterna,

un grito sin sonido para el alma,

un pretexto para volar los cuatro puntos

cardinales,

un tiempo vertical

un canto mudo,

una implosión del cuerpo, una catarsis,

una decisión sabia, un puñal sin herida,

un fuego que consume y que no quema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVI

 

Lo que es existe y si existe, ocupa lugar.

Huyó el amor, dejó un lugar,

A dónde fue, a otro lugar?

Pues ya no existe allí.

En que lugar estás, amor, si ya no estas aquí?

Si supiera dónde estas, iría por tí, mi amor,

Y existirías de nuevo aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVII

 

Huyó el amor, quedó la pena,

La amada tan buena dejó sus manos

de reciente verdor,

dejó su voz, su aire infantil, su desamor.

Ella se siente bien,

volvió a soñar con otra luz con otro sol,

hoy le salieron alas de albatros fiel

ya no es gorrión que en mis manos tembló.

Huyó el amor,

la amada presa en él se liberó,

yo sigo allí cautivo en el dolor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVIII

 

Cuatro manos palparon la piel propia

y la extraña,

sinfonía a cuatro oídos rompieron los silencios

maltrechos,

dos miradas construyeron instantes

de mudas sensaciones,

sincronía de sabores misteriosos,

de eternos fluidos quedan en la garganta,

olor a lirios derramados, a exquisito menú,

olor a pólvora,

ronda la habitación:

aquí estuvo el amor con sus cinco sentidos,

pasó el amor….

Furtivamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIX

 

Los relojes se han detenido

para repasar los instantes,

elevarse es lo mismo que caer al vacío.

Lo vivido cuando tus brazos fueron abrazo

y tus manos fueron caricia,

y tu mirada fue pregunta,

y tus senos latir sutil dentro del pecho,

y tus pasos huella detenida en el tiempo,

y tus besos fuerza contenida en el cuerpo,

y tus palabras sorpresas de pandora,

me ayuda a soportar la condición etérea

de seguir anhelando tu presencia.

Repasar los instantes me conmueve

y sé que aún existo porque siento

que estoy muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXX

 

He escuchado nuevamente tu voz,

en el teléfono,

y nuevamente,

ha llenado el anhelo suspendido.

El horizonte es luz aunque este en sombras

y las sombras son luz anque aunque

no brille el sol.

Tu voz me alivia y sana

unque no sea el susurro de tu sueño

en mi oreja.